Reyes Magos
Hace
ya más de 2000 mi años, en los cielos de Belén, fue visible una estrella que destacaba
de entre las demás. Ésta era peculiar, brillante e inmensa.
Los
habitantes del pueblo sabían lo que ocurría, la estrella anunciaba y guiaba al nacimiento
del nuevo rey, Jesús de Nazaret. Como las predicciones lo habían señalado
anteriormente. La noticia se extendió por las calles de Belén y pueblos
aledaños.
El
mensaje llego a Melchor quien fue
Rey de Nubia y Arabia. Una persona de edad avanzada con cabellos blanquizcos y
barba robusta, además era sabio e inteligente.
Melchor no
dudo en acudir al nacimiento del nuevo rey; siguiendo la brillante estrella y
llevando consigo un obsequio, un cofre lleno de oro.
Gaspar
sería el segundo en enterarse, él reinó en Tarsis y la Isla Grisuela. Fue un
hombre joven rubio, bondadoso y generoso.
Decidió
acudir al evento, llevando como obsequio un cofre con incienso.
Y
el último pero no menos importante fue Baltazar.
Gobernante del reino de Odolia y Saba. Un hombre de tés negra y gran estatura,
tenía fama de ser una persona humilde y altruista, muy querido por todo su
pueblo.
El no quiso
quedarse atrás y como ofrenda llevo un cofre lleno de mirra.
Los
tres reyes cruzaron sus caminos en cierto punto, donde continuaron juntos
atravesando los espesos e interminables desiertos en medio de la obscura noche
al lomo de tres camellos.
En
determinado momento una intensa niebla comenzó a bajar al suelo, hasta dejar a
ciegas a los tres sujetos.
Frustrados
por la situación que atravesaban, pusieron sus mentes a pensar para encontrar
una solución y poder seguir su camino.
A
Melchor se le ocurrió encontrar un monte al que pudieran subir, para así tener
una mejor vista de la estrella que los guiaba.
Así
fue como llegaron al monte Calvario y comenzaron a escalar el sima, hasta que
la estrella fue visible una vez más. Los reyes continúan su viaje, charlaron
animadamente y compartieron historias de sus anteriores aventuras.
Una
vez pisando tierras de Jerusalén, son fueron recibidos inmediatamente por el
rey Herodes, quien mostraba su hospitalidad y amabilidad, de la misma forma les
pide que cuando encuentren al niño Dios se lo hicieran saber para poder ser
parte de la celebración, sin embargo; los reyes desconfían de Herodes y con
justa razón.
Herodes
era el actual gobernante de Jerusalén, un hombre codicioso y enfermo de poder,
que cuando se enteró del nacimiento de Cristo se alarmo inmediatamente. Ya que;
como las profecías lo indicaban, el hijo de Dios sería rey por nacimiento. Así
que Herodes al temer perder su trono, mando buscar y asesinar al recién nacido.
Los
tres reyes siguieron su camino, al amanecer arribaron a una pequeña aldea
oculta entre lo más recóndito, donde escucharon a todos los habitantes hablando
del acontecimiento, la noticia recorría todo el pueblo.
Cuando
de pronto comienzan a ver una multitud, rodeando nada más y nada menos que el
portal de Belén donde se hallaba, el niño Dios, María y José, al contemplar lo
ocurrido los tres reyes se arrodillaron y honraron al nuevo monarca con sus
presentes. Para pasar a ser una de las escenas más significativas y simbólicas
en la religión.
Sin
embargo no todo fue paz y felicidad, a pesar de la alegría que se respiraba. El
rey Herodes se vio frustrado por no encontrar a Cristo, pues María, José y los tres reyes se encargaron de
protegerlo y esconderlo. Así que Herodes en medio de su locura mando ejecutar a
todos los niños menores de 2 años del pueblo.
Cuándo
los reyes magos se enteraron de la barbaridad que se había cometido prometieron
proteger a todos los niños del mundo y llevarles un obsequio una vez al año,
para honrar a los que fallecieron en aquella masacre, además de que sirviera
como recordatorio para todos los pueblos del mundo, ya que esta conducta
imperdonable no debía de repetirse.
En la actualidad en varios
países al rededor del mundo entre ellos México, se tiene la tradición que
los niños mande una carta amarrada a un globo, ponerla en su zapato o dejarla
en el árbol de navidad. Con la finalidad que el día 6 de enero de cada año; los
reyes magos visiten sus hogares y les dejen el obsequio que tanto han deseado.
Esto siempre y cuando se hayan portado bien, en caso contrario lo
único que recibirán es carbón, para hacerles corregir su conducta.


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